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Costa contó que antes de ser famosa vivió en un vagón de tren 

La humorista Costa participó en en Los Mammones y dio detalles de su vida antes del éxito en los medios, y aseguró que decidió "revindicar el género travesti".

Costa junto a Lizzi Tagliani y Flor de la V, son de las humoristas más conocidas de la televisión argentina. Las tres tienen algo en común, son travestis y llegaron a los medios pisando fuerte. En este caso la capocómica participó del porgama en Los Mammones, y decidió abrirse y contar sobre lo difícil que fue para ella triunfar por por su condición.

“Hoy he decidido reivindicar el género travesti. La mayoría somos migrantes. Somos expulsadas de nuestro hogar, de nuestro origen. Digo la mayoría y debería excluirme. Yo no vine sin nada. Vine con todo. Vine con mi música. Llegué con el amor de una familia a la casa de mi hermano, que era un hombre extraordinario. Me lleva 18 años. Ahora yo que tengo 40, más o menos”, comenzó diciendo Costa en Los Mammones, el programa de Jey Mammon, por América.

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Luego habló sobre sus primeros pasos fuera de su casa familiar. “Viví en un vagón de tren. Yo no estuve en una situación de marginalidad extrema. Yo elegí. Mi hermano era bárbaro, pero él tenía un hermano que aparecía pintado. Él fue todo lo bueno que pudo. Pero yo no aguantaba más... ¡Porque un día me escondió la pintura!”, relató la panelista de Cortá por Lozano.

“A veces no me creo todo lo que me pasa. No es que yo no me creo… Mi vida es milagrosa. Es preciosa. Hace poco fui a misa. Y estaba rezando y le digo a mi mamá: ‘Mami, ¿vos te das cuenta que mi vida es fabulosa?’ Mi triunfo es que ahora hay alguien en su casa, que ve a su hija trans y no la manda a cagar. Por eso los chistes homofóbicos están en desuso”, sostuvo Costa en en Los Mammones.

Costa respondió todo en Los Mammones

Para finalizar Costa habló sobre el vínculo con sus padres cuando de enteraron que era travesti: “A mis padres les costó mucho aceptarme, muchísimo. Yo no tengo esa historia gay de ´mamita, mamita´. A los dos les costó mucho, pero yo tampoco les di opción, nunca disimulé nada. Yo me pintaba, pero había un círculo de negación que nadie veía nada, entonces yo me pintaba, mi papá lloraba, y mi mamá un día me preguntó si iba a terminar prostituyéndome como toda travesti. Les costó mucho, y yo los entiendo, gente de Córdoba, de otra generación, pero eso no los hace víctimas”, cerró.